Caminando de nuevo la ofusca senda
he apaciguado los malos sentimientos
ya no es tormenta que arrasa con ventisca de sensaciones, erizadas pieles y húmedas languideces.

Ya no caigo flácida antes la mirada intensa de quien me abraza
pero me concentro en su aroma humano
sus rasgos imperfectos y sus cicatrices .

Paso mi dedo por el camino turbulento y apedreado de su historia
me fijo en lo común
somos dispares que se asemejan.

Me hundo en su cuello añejo de malas experiencias
mi saliva parece secarse y tengo miedo que sienta la tristeza de mi sudor.

Todo es diferente pero más fuerte que antes
la vulnerabilidad parece desvanecerse
me hago valiente ante lo desconocido
me abraza por primera vez la calidez de la empatía y el trémulo amor de sus torpes manos.

Todo renace entre la ceniza del tiempo curado cuando ardió Roma
pero el responsable no perece ante la persecución desmedida del sentimiento
mi joya se conserva en Domus Aurea
palacio de oro que guarda y protege mi nuevo amor.

Poema: Irene Navarro (2019)
Obra: Der Kuss (El beso). Gustav Klimt (1907-8)
Fuente

Espero les haya gustado. Les invito a leer mis próximas publicaciones y siempre estaré dispuesta a responder sus preguntas y comentarios. ¡Muchas gracias!